DÍA 2: El día empieza difícil, pero no imposible.

Como os dije en el post anterior me acosté a la una de la madrugada y me decidí a dormir como si no existiese un mañana… pero, como todos sabéis, cuánto más cansada estás, más posibilidades hay de que la pequeñuela se despierte una y otra vez.

¡Efectivamente! A las 4:30 de la madrugada M. se despertó a por su dosis de pecho. Estuvo hasta casi las 5:15 A.M agarrada y yo partiéndome la cadera. Últimamente, no sé qué pasa, que no consigo ponerme en un postura cómoda cuando le doy el pecho en la cama. Si alguna de vosotras tiene algún consejillo, será muy bienvenido.

Las agujetas y las piernas cansadas me recordaban mi gran hazaña del día anterior y eso me activó. Quizá os parezca poca cosa, pero después de un embarazo, un parto y un año entero sin hacer deporte fue “una gran proeza”.

M. llevaba más de una hora agarrada al pecho cual Koala, pero estaba dormida. Modo ninja, intenté salir de esa posición, pero fue imposible no despertarla. Así que después de algunos llantos y de “ahora me pongo encima/ahora me cruzo en la cama/ahora me pongo con la cabeza en los pies/ahora me subo en tu cabeza/y otras posturas imposibles”, Sr. Daad salió al rescate, la cogió en brazos y la empezó a mecer. Yo ya estaba totalmente despierta, así que me puse a seguir el trabajo del día anterior y a organizar el entrenamiento de hoy.

Empiezo con un poco de miedo. Las agujetas son cada vez más evidentes en piernas, brazos y (sorprendentemente) muñecas. Y por lo que leo, no es muy buena señal:

“El bicarbonato y las sales no sirven para nada(…) Actualmente apostamos más por la idea de que las agujetas son lesiones en las fibras que aparecen un día después del ejercicio y que pueden durar entre dos y tres días(…)La única forma de recuperarse es con unos días de reposo.” Afirmaciones del Dr. José Calabuig, jefe del departamento de Cardiología y Hemodinámica de la Clínica Universidad de Navarra.

¡Oooooooh Dios Míoooooo! (¡Qué lástima que no os pueda poner un emoticono aquí!) Voy a empezar el día con un sueño terrible y unas agujetas que necesitan reposo.

Aunque, por lo que leo en este artículo de la revista GC , los masajes sirven para drenar la zona y que las agujetas mejoren. El doctor, además, añade que simplemente “con  un masaje con aceite de alguien no cualificado será más que suficiente” ¡Vaya! Pues ya sé que le voy a pedir hoy a Sr. Daad.

Creo que voy a organizar un entreno suavecito (os lo cuento en el siguiente post) y me quedo con una conclusión bastante clara: “EMPIEZA POCO A POCO Y CON CONSTANCIA”

run mami run7
                    Nuestra salida de hoy

Pues sí, confirmado. Hoy ha sido más bien flojito. 4km en 40 minutos. La mitad de ayer en el mismo tiempo. Bueno, hoy debería haber sido día de descanso, pero las ganas han podido conmigo.

Como sabía que sería más flojo he decidido hacer el camino a la que será el curso que viene la guardería de Hamstercilla.(¡Ay, que penita me va a dar dejarla!)

El cuerpo no me dejaba correr a una velocidad decente así que decidí hacer  montaña porque  me requería ir lento pero intenso (Cómo se notaban las horas de NO- Sueño). Ir lento me permitió conocer el cochecito un poco más. Tengo que deciros que soy un poco detallista con las cosas. Para elegir la silla de segunda edad de M llegué a probar 6 diferentes porque las quería analizar con detalle para quedarnos con la que más se ajustase a sus necesidades y comodidad. Así que, igual que hice con esas sillas, lo voy a hacer con el Bugaboo Runner. Estoy segura que los que os queráis animar a practicar este deporte con vuestros peques lo agradeceréis.

Análisis punto por punto:

  • Por montaña responde igual de bien que en asfalto. Amortigua todos los baches a la perfección. Y no lo digo yo, lo dice la pequeña que, cómo veis en la foto, se ha quedado totalmente dormrun mami run10ida (y así estuvo hasta que vorun mami run8lvimos a casa). Siempre he pensado que ellos son el indicador claro de que algo funciona o no funciona.
  • He echado de menos unos guantes. Quizá tengo las palmas de las manos un poco resentidas de ayer o hace demasiada calor (estamos a 25º). El manillar es muy blandito y suave pero, igual que en la bici, llega un momento que las manos se cansan, así que os recomiendo que llevéis unos guantes como los de los ciclistas.
  • Como M. se ha dormido, he podido comprobar el reclinado total. ¡Es fantástico! Va muy cómoda porque queda bien recogidita en la forma del asiento.
  • En cuanto al arnés, como ya dije ayer, Srs. De Bugaboo, es de los mejores que he probado. Uno de los problemas que encontramos con las sillas de segunda edad que probamos para la peque era el arnés. M. es delgadita y todos los ajustes le quedan enormes, lo que conlleva que al sentarse sus lumbares se despeguen del respaldo, se le arquee la espalda y se vaya resbalando hasta que empieza a poner cara de “mamá sácame de aquí que esto empieza a ser tortura”. En cambio el arnés de la silla de Bugaboo la mantiene bien cogida y con la espalda totalmente apoyada en el respaldo. Además, regular el arnés es la cosa más rápida y sencilla del mundo (cosa que tampoco es habitual) ¡Un puntazo a su favor!
  • La capota le tapa estupendamente. Estos días está haciendo mucho calor y es muy importante llevarlos bien protegidos del sol. Las piernas le quedan fuera, pero es que si no la pobre no ve. De todas maneras os recomiendo, que antes de salir de casa, os pongáis todos crema solar (de esto hablaremos en otro post porque es algo importantísimo)
  • La cesta está muy bien. Es importante llevar todo lo que necesita la peque por si a mitad de camino quiere agua, se ha hecho pipí o tiene un poco de hambre. Yo de momento no me he encontrado con nada de este estilo, pero cada mamá sabe cómo es el pequeño.
  • Si un día sales a correr sólo 30 minutos o menos y no quieres llevarte todo el bolso sería fantástico tener un pequeño bolsillo que esté a mano, para guardar llaves y móvil. Quizá en la zona del manillar, algo pequeñito. Así puedes ir mirando la aplicación que cuenta los kilómetros y el tiempo. O quién sabe, puede que os apetezca escuchar música en algún momento del entreno.
  • Me falta también unas pegatinas reflectantes o esos plásticos que llevan las bicis. Ahora es verano y no saldré a correr de noche, pero en invierno a las cinco de la tarde ya oscurece. Quizá en ciudad no es tan importante porque las calles están bien iluminadas y los cruces están regulados por semáforos y señales, pero en urbanizaciones como es nuestro caso no hay tanta iluminación y los cruces son más peligrosos.
  • El freno de pie es fantástico. Y os digo que lo he comprobado, con muchrun mami run9o cuidado en la subida que veis en la foto.
  • El freno del manillar lo he podido probar hoy en bajadas pronunciadas. Cuando coges un poco de velocidad el cochecito tiende a acelerar y con su propio peso y el de la niña te arrastra, así que suavemente lo he ido presionando y hemos conseguido seguir la marcha sin riesgos.

Y analizando y respirando naturaleza hemos llegado hasta casa y M. ha abierto los ojos. Nada más por hoy, sólo deciros que:

¡MAÑANA LO PROBAREMOS CERCA DEL MAR CON SR.DAAD! A ver qué os cuenta él que también es muy exigente.

¡Os dejo la canción que ha inspirado el título de este blog y que siempre me ha motivado mucho antes de salir a correr!

¡Run, Baby, Run! 

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