DÍA 1:Primera toma de contacto  ¡SUPERADA!

Ya tenía el cochecito en mis manos. Mis ganas de empezar a realizar un nuevo camino, acompañada de M., eran inmensas. Tenía unas horas disponibles durante la tarde. Eran muchos puntos a favor para empezar ¡YA! Y…no puede esperar más. ¡¡¡¡A correrrrrrr!!!!

Nuestras caras de ganas de empezar ya
           Nuestras caras de ganas de empezar

Viernes 29 de mayo de 2015 a las 17:10h M. y yo salimos de casa y me bajé la aplicación Runtastic (Primer apunte para los Srs de Bugaboo: “Debería crear una aplicación con consejos, que mida los kilómetros, que te vaya motivando, y más cosas bajo el sello Bugaboo” y si la tienen, me encantaría conocerla. La he buscado y no he encontrado nada). Monté a la pequeña en el cochecito, hice estiramientos (ella me miraba con cara extrañada) y ¡empezó la carrera!

Nada más empezar una subida. ¡Vaya! Claro con las ganas y la intensidad me olvidé de pensar en una ruta que no fuese la de salir de mi casa e ir al pueblo de al lado (En mi zona hay muchas subidas y bajadas…y reconozco que no es lo mejor para el primer día de entrenamiento).

En mitad de la subida M., que tenía una cara de felicidad absoluta en su nuevo sillón, empezó a reír sin parar. La miré y yo también empecé a reír. De repente me di cuenta de que le estaba encantando estar ahí sentada, se le veía comodísima, bien recogida y segura (Srs de Bugaboo, un punto a favor: el arnés de cinco puntos es ¡maravilloso y fácil de colocar!) y se lo estaba pasando en grande viendo a su madre correr y ponerse roja. Es curioso, nunca pensé que algo tan sencillo como correr le parecería tan divertido.

Pude comprobar lo genial que es llevarla mirando hacia ti. La veías sonreír y eso te motivaba. Podía entender qué es lo que le llamaba la atención del paisaje y ella me lo hacía saber. M. no dice papá ni mamá, su primera “pseudo-palabra” es “ÁBO” que significa ÁRBOL. Así que mientras corríamos ella me señalaba los árboles y decía “ ¡Ábo!”.

Cumplí el primer objetivo que me había planteado (2 km). Llegar a la entrada del pueblo. Pero se me hizo corto. Pensé que correr con el cochecito sería pesado, pero tengo que decir que ¡VA SOLO! Es tan ligero que casi no tienes que empujar. La sensación, para que me entendáis los que nunca habéis corrido con cochecito de bebé, es como ir en bici pero

¡Run, mami, run!
¡Run, mami, run!

imagina que pedaleas (sin pedalear) con las manos. Más o menos. Las ruedas son tan ligeras como las de una bici y el peso del cochecito es ¡NADA! En su web dice: 12.7kg, pero os prometo que no se notan. Debería probar con otros cochecitos y os cuento la diferencia (si tengo tanta suerte y me dejan probar otros)

Al final de la subida nos esperaba el fotgrafo
Al final de la subida nos esperaba el fotgrafo

La sensación de libertad era tan grande… Volver a sentir el cuerpo activo y la energía a tope era tan gratificante. Llevaba demasiado tiempo sin poder dedicarme un espacio para mí y en este caso lo estábamos haciendo. Me podía dedicar un momento  a mí sin dejar de compartirlo con mi pequeña y lo mejor de todo es que las dos lo estábamos disfrutando. Y si no, mirad su cara de felicidad.

Pues viendo lo bien que nos sentíamos decidí hacer un poquito más. Llegamos hasta el pueblo vecino. Hicimos una mini-parada y reanudamos marcha de vuelta a casa por otro camino más corto. En total hicimos 4 km.

Al final del paseo, M. se empezó a cansar. No os he dicho que hace un par de meses que camina y ahora sólo quiere suelo, suelo y suelo. Es la novedad.

Como la vi un poco nerviosa y no quería parar pensé que quizá ya se había cansado de mirarme a mí y posiblemente mirar en el sentido de la marcha le mostraría cosas nuevas y estaría entretenida el poco ratito que quedaba hasta casa. Y así fue. La giré y no volvió a decir ni un “¡Arg!”. Yo siempre pensé que correr con ella mirando hacia delante sería como arrastrar un lastre sin más, pero no fue así. Yo creo que como había estado todo el tiempo mirando hacia mí, cambiar de punto de vista le gustó. Así que, de momento, sigo pensando que tener la posibilidad de poder orientar la silla hacia los dos lados ¡es esencial!

Y por fin, roja como un tomate (es el primer día ¡es normal! ¿no?), llegamos a casa. M. bajó del cochecito y mientras ella jugaba con mi botella de agua, yo estiraba para evitar las agujetas del día siguiente (que seguro que serán irremediables). Y ya véis, no fue fácil pero lo conseguimos (Sr. Daad hacia las fotos desde la ventana de casa)

Lo divertido de hacer estiramientos en equipo
                                   Estiramientos en equipo

Y hasta aquí el primer día. Reconozco que fue un “quiero salir ya que me muero de ganas”y no hice demasiado plannig. El próximo lo voy a organizar mejor.

¡Ah! Me olvidaba, os dejo mi menú de hoy: Salmón ahumado y una ensalada con frutos secos y queso de cabra. Ya veremos lrun mami run5os cambios en la alimentación cuando me diseñen la dieta ¡Ay, madre! ¡Miedo me da!

¿Agujetas? ¿Dije agujetas? ¡Ya las estoy notando!

Sea como sea esto ¡ya ha empezado! ¡Run. Mami, run!

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