Y por fin llegó la “MOONRACE”

¡Ya me he estrenado! 🙂

Ayer , día 2 de Julio a las 21:30h, ¡hice mi primera carrera después del embarazo!

Así de contenta y asustada salía de casa con mi banda reflectante en la cabeza
Así de contenta y asustada salía de casa con mi banda reflectante en la cabeza

Y si queréis que os diga la verdad, costó. No os voy a engañar. Llevo un mes entrenando, con una dieta y una tabla de ejercicios perfectos para volver a recuperar la forma, pero esta era la prueba de fuego.

El recorrido era de 7.5 km y salía desde el Centro de alto rendimiento, entraba en Sant Cugat y volvíamos al mismo lugar. Captura

Nada más llegar ya había salido todo el mundo. Sí, lo sé, está muy mal, pero fue imposible llegar antes. Así que cuando estaba entrando en el recinto oí la voz que daba el inicio de la carrera. Me puse tan nerviosa que no encontraba el camino para llegar a la pista de atletismo y empecé a correr sin rumbo por los pasillos de uno de los edificios del CAR. Cuando conseguí encontrar la salida y ver la pista de atletismo, aceleré tanto que llegué a la salida con la respiración acelerada y la lengua fuera. Suerte que había un montón de gente que empezó a aplaudir y me dieron ánimos para empezar. Y con ese impulso en mi mente sonó un “¡ALLÁ VAMOOOOOS!”

Creo que fue en el 2 km cuando empecé a echar de menos a M. Es extraño, y esto os lo podrá decir más de una mamá, pero cuando te separas de la pequeña y haces algo que sueles hacer habitualmente con ella te sientes extraña. Sientes que te falta algo. También sientes libertad, que está bien hacer cosas sola, que lo necesitas, que ella también lo necesita y que eso os airea mucho,  pero es inevitable sentirte rara.

La estuve echando de menos hasta que vi el coche escoba “¡Sí, eso significa que he llegado a la cola de la carrera! pues ¡Vamoooooos!” Conseguí pillarles y entramos en el pueblo. La gente te gritaba y aplaudía animándote a seguir. Era genial ver a los niños en los bordes de la pista estirando la mano para que les “chocaras” y te decían “¡Venga que ya no te queda nada!” Gracias a todos los que estabais allí, sois un ingrediente fundamental en una carrera. En ese momento conseguí restablecer el ritmo y aguantar.

Pasamos por la zona de “Hidratación y ducha”. Yo le llamo así porque todos los que pasábamos cogíamos un par de botellas: Una para beber y la otra para tirártela por la cabeza ¡Qué bien sienta!

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Los últimos 2 Km fueron bastante más tranquilos y al llegar a la pista de atletismo no pude contener las ganas de esprintar para la foto final. Aquí tenéis mi cara de “no puedo más, pero ¡he llegado!”

Una vez traspasé la línea de meta, lo único que fui capaz de hacer fue tirarme al suelo, dejar todo el peso

11121035_10206017638092527_574142754_ny sentir la alegría de haber completado un objetivo con éxito. Había tardado 0:49:48 y el ritmo era 0:06:38, con lo que podía estar contentísima para ser mi primera carrera después de embarazo.

Quiero hacer mención a la organización y todo el equipo que había detrás de la carrera. Me encantó como nos cuidaron, como nos iban indicando el camino y animando a seguir. Y, 11696796_10206017634012425_1389111356_n (1)evidentemente, ¡Gracias por la paella de fideos! No hay cosa que más se agradezca después de realizar ejercicio intenso que agua y un buen plato de comida.

Aunque me costó un poco tengo que decir que hoy no tengo ni una sola agujeta, no estoy cansada y tengo ganas de ¡más! Por eso me he apuntado también a la carrera “The mosquito Run” para ir con M. y esta vez, como cosa nueva ¡Nos acompaña el abuelo! Fíjate que esta pasión por el deporte no sólo se pega de madre a hija, sino que también llega a generaciones anteriores.

¿Os apuntáis? Os aseguro que aunque requiere esfuerzo, la recompensa es fantástica

¡Run, mami, run! 🙂

 

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