La lactancia, el mundo «no-maternal» y la información

Esta semana se celebra la semana mundial de la lactancia. Durante los siete días todo el mundo relacionado con el mundo maternal está compartiendo sus experiencias, vídeos, información rigurosa, libros y artículos médicos sobre lactancia ¡Es fantástico! Es la mejor manera de que la información llegue a todo el mundo y se puedan romper los mitos y tabús que hay entorno a la lactancia (que si es prolongada ¡ni te cuento!) 

 Durante esta semana he pensado muchas veces en como M y yo nos encontramos en ese momento. Desde que supe que estaba embarazada tenía claro que le daría el pecho, pero no lo pensé mucho más. Nunca fue un pensamiento obsesivo, ni algo que me pusiera nerviosa. Sabía que esa era la alimentación de mi hija y ya.

Y así fue. En el momento en que me dieron a M., sin prisas, sin eufórias desmesuradas y de la forma más natural del mundo la coloqué sobre el pecho y ella misma empezó a hacer lo que ya sabía. Y así hasta hoy, 15 meses después.

En este tiempo nunca hemos tenido ningún problema. No sé si ha sido suerte, la tranquilidad o el apoyo (que aprentemente no necesitaba pero que igualmente lo tomé, porque sentirse acompañada ayuda), pero todo ha salido siempre rodado.

Y ¿qué es lo que me hace escribir hoy estas líneas? Un sentimiento de arrepentimiento y pena.

Hace unos 10 años (aprox) en mi entorno empezaron a aparecer los primeros bebés. Siempre me han encatado los niños, aunque no siempre había querido tener hijos. Me encantaba que mis amigas o familiares me dejaran cogerlos en brazos, pasearlos, dormirlos, darles la papilla o jugar. Miraba a las madres como hacían su función, como esos niños las observaban con todo el amor del mundo y como establecían una comunicación. Todo era tan bonito. Pero había un tema que no entendía, no me parecía lógico. ¿Por qué si los niños de más de un año comen de todo, siguen tomando el pecho?

Las frases que más sonaban cuando las no-mamás hablábamos del tema eran:

Si ya come de todo ¿por qué sigues dándole el pecho? 

En realidad es más la dependencia que tú tienes de él que la necesidad que el bebé tiene de esa leche ¡Desapégate ya, mujer, tiene que crecer!

Eso que hace con la teta es jugueteo, no está comiendo.

Acabas de darle el pecho y quiere comer, ves, no sirve para nada. 

Nunca te lo vas a quitar de encima si no empiezas a darle un espacio. 

– ¡Qué sacrificio! Deberías pensar un poco en ti y salir más y no estar tan pendiente de darle la teta. 

Y más burradas como estas…

Os podéis imaginar cómo me siento en este mismo momento en el que:

– Tengo una hija de 15 meses a la que sigo dándole el pecho y defiendo absoultamente mi territorio cuando alguien decide juzgarnos.

– He escuchado frases como estas, y peores, de mi entorno más cercano.

– Me he informado sobre lactancia y he visto todos sus beneficios (desde que el bebé nace hasta pasados los 6 meses)

Me siento «¡MUCHO-PEOR-QUE-MAL!»

¿Quién era yo para juzgar a esas madres? ¿En qué me basaba para decir todas esas barbaridades?

Pero después de darle muchas vueltas me he dado cuenta que, siendo una parte culpa mía por meterme donde no me llaman (y pido disculpas a las que todavía no he podido ver en persona), hay una parte de esta historia que se da por la falta de información. ¿Cómo ve la gente la lactancia en el mundo «no-maternal»?

 

 
No nos informan sobre lactancia, pero sí vemos constantemente anuncios de leches preparadas. En el colegio hemos «empollado» como los que más pero nunca nos hablaron de algo tan importante como la lactancia. Cuando los niños juegan con bebés le dan el biberón y si le enseñas a tu hija a darle el pecho al muñeco ¡cuidado! En los medios vemos programas totalmente prescindibles o noticias que no necesitamos conocer, pero no nos hablan de lactancia. La información sobre la lactancia sólo llega cuando vas a tener un hijo (y si tienes suerte de que sea una información correcta).

No es cuestión de modas. No es para medir quien es más «hippie» o más «crianza natural» del mundo. No es por dinero. Es por nuestros hijos.

No es necesario saber con detenimiento todas las bondades de la lactancia materna, no hace falta que todo el mundo sea un erudito del tema. Pero  sí deberíamos tener unas nociones que hagan entender que si una madre alimenta a su hijo con su propia leche más allá del año (los dos, los tres o los que le apetezca), no es porque quiera hacerle/hacerse daño, es porque sabe que es lo mejor para él.

Así que no hagáis como yo hice (os prometo que os arrepentiréis mucho) y respetad las decisiones de cada madre, ella sabe muy bien lo que está haciendo.

Si leyendo las frases «míticas», de como no hay que actuar, te has dado cuenta de que alguna vez se te ha pasado por   la cabeza una de ellas, te invito a que te des un paseo por:

Comité de lactancia de la Asociación Española de Pediatría 

Lactapp

OMS

Alba lactancia materna 

Maternidad continuum 

La liga de la leche 

– o proyecto tan divertidos como el de este padre

Cada madre es libre de tomar la decisión que le parezca oportuna, pero nunca jamás tomes una decisión por el qué dirán.

Y, antes de terminar, me gustaría agradecer la maravillosa labor que hacen todos los que investigan, publican, difunden artículos sobre lactancia y dan a apoyo a las madres. Aunque…¡M. os lo agradece muchísimo más! 🙂

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