Y si dejo llorar a mi hijo ¿Qué puede pasar?

Este es un post de urgencia. ¿Qué puede pasar si dejo a mi hijo llorar?
No me gusta nada tener que escribir de esta forma porque significa que algo no va bien.  Pero he empezado a leer el artículo de la vanguardia de ayer y he tenido que saltar a las teclas. Sé que hay un montón de blogs muy cualificados hablando de esto en estos momentos, pero yo no puedo dejar de dar mi opinión.

Vamos a analizar el artículo en cuestión punto por punto.

Calmar el lloro de un bebé es una de las cosas que más preocupa a los padres, especialmente si son primerizos. A menudo es la acumulación de experiencia la que ayuda a discernir el motivo por el que el pequeño llora (hambre, sueño, necesita cambio de pañal…) y a identificar si el llanto es realmente un reclamo de atención sin más.

Primeras líneas y ya empezamos mal. No os lo creáis, no es verdad. Cuando estaba embarazada no dejaba de oír que al nacer el bebé una de las cosas que más miedo tienen los padres primerizos es no saber qué les pasa cuando lloran. Cuando nació M estaba asustadísima. Pero os puedo asegurar que al primer llanto sabía que tenía. Hambre, a veces lloraba porque quería cambio de pañal, otras porque le dolía la barriguita (los gases son los más insistentes), otras porque necesitaba brazos, cariño o quería dormir a nuestro lado. Sí, lo sabréis. No os preocupéis, le conoceréis como nadie. Vuestro instinto de padres sabrá lo que tiene que hacer en todo momento. Y lo que sí os aseguro que sabréis es que no debéis dejarlo llorar.

Pero en muchas ocasiones surge la duda o el miedo de si hay que dejarlo llorar por si un llanto prolongado puede suponer un problema para el niño. No existen estudios que certifiquen que un llanto continuado pueda suponer algún riesgo para el bebé, a pesar de que especialistas en medicina psicosomática aseguran que una situación así desencadena un aumento de estrés que podría derivar en problemas neurológicos. Los pediatras recuerdan que no hay evidencia científica para hacer estas afirmaciones y señalan que no existe una regla de oro para saber cuánto rato podemos dejar llorar a un niño pequeño o cuál el momento en el que debemos atender su llanto, aunque sí que marcan unos límites máximos y unas pautas básicas a seguir en las que el sentido común es fundamental.

¿Alguien puede explicarme qué están intentando explicarnos aquí? Me parece muy contradictorio empezar diciendo que no existen evidencias científicas ni reglas de oro para saber cuánto rato hay que dejar llorar al niño pero sí que hay límites máximos marcados por el sentido común ¿Perdón? También dicen que no hay pediatras que digan lo contrario. Aquí podéis ver un estudio que he compartido con vosotros una infinidad de veces, pero no me cansaré de hacerlo porque me parece muy acertado, riguroso y bien trabajado.

“Dejar llorar a un niño no tiene ninguna consecuencia sobre el sistema nervioso central”, afirma categóricamente Francisco Javier López Pisón, presidente de la Sociedad Española de Neurología Pediátrica, que también asegura que no existen estudios científicos que certifiquen que un lloro excesivo puede provocar estrés en los pequeños. Por ello, para López Pisón podemos dejar llorar a los niños sin temer daños en el sistema nervioso o en el aprendizaje.

Me gustaría ver a un adulto llorando durante 3 horas, 2 horas o incluso una sola hora por necesidad. A pleno pulmón, como suele pasar con los bebés de 6 meses a 2 años (por decir una edad) ¿Qué creéis que pasaría? Que acabarían dejando de llorar por varios motivos: Porque nadie les hace caso (abandono) y por agotamiento total (físico y mental). Estas dos cosas afectan emocional y físicamente sin lugar a dudas.

Para el reconocido médico Eduard Estivill, un llanto continuado podría provocar ansiedad en el pequeño. Por eso, este especialista mundialmente conocido por su método para que los niños aprendan a dormir solos, aconseja, como González, no dejar llorar a un niño sin atenderlo; hay que averiguar qué le pasa, especialmente si sospechamos que llora porque se ha hecho daño. En cambio puntualiza que si es un llanto de comunicación “hay que valorar si debe ser atendido o ignorado”. Para este pediatra, a partir de los seis meses de vida los bebés ya pueden aprender a usar el llanto como una forma de comunicación que no hay que confundir con “manipulación”, advierte. Han aprendido que llorar es la forma rápida para ser atendidos y empiezan a usar el llanto con este fin. Así, ejemplifica Estivill, si llora porque se ha portado mal y lo has reñido o para conseguir que le demos una chuche estamos ante un llanto de comunicación y este lloro continuado nunca será “traumático” siempre y cuando estemos a su lado enseñándole la conducta correcta. Y para este doctor este tipo de acciones se pueden llevar a cabo con niños muy pequeños: “no hay que esperar a que hable para comunicarle cosas”.

Y aquí encontramos otra contradicción. Eduard Estivill, que hace unos meses decía que con media hora haciendo las cosas bien era suficiente, que en internet se metían con él por vicio y que el problema de que su método no funcionase era porque los padres no lo entendíamos. Ahora nos dice que sí, que le atendamos. Por cierto me hace mucha gracia que cuando hablan de Eduard Estivill, es ‘el reconocido médico’ y cuando hablan de Carlos González es ‘pediatra’ sin más.

López Pisón va más allá y asegura que un niño con cuatro meses ya puede saber que si llora lo cogerán o lo atenderán.

Lógico , menos mal que es así. Creo que el planteamiento de esta frase está mal escrito. No es que un niño de 4 meses ya pueda saber que si llora lo cogerán, si no que un niño de cuatro meses llora para que lo cojan,en muchas ocasiones. Esto es lógico y sano.¿A que muchas veces estas solo y te apetece estar con tu pareja, con tu hermana, con tu madre, padre o cualquier otro ser querido? ¿Qué haces para conseguirlo? Les hablas, coges el teléfono o escribes un mensaje ¿Qué sentirías si ante tu necesidad te dijeran: No, ahora no, que te malacostumbras? Es absurdo, no creéis. Sí puede ser:’Ahora no puedo, pero podemos hablar por teléfono y me cuentas que te pasa, si quieres quedamos más tarde’. En el caso del niño es lo mismo. Uno no dejará llorar al niño porque sí, pero si en ese momento no puedes atenderle físicamente, te aseguro que buscas la manera para distraerle de otras formas. Nosotros en mientras nos duchábamos y M lloraba, le hacíamos el ‘teatro ducha’. Se le pasaba al instante y nosotros podíamos seguir con nuestra tarea.

Técnicas de consolación

Transmitir seguridad y confianza en los niños es uno de los consejos para intentar conseguir que un llanto comunicativo no se prolongue en el tiempo. Más allá de esto, existen tantas técnicas o fórmulas como familias. Con bebés ofrecerle el pecho, cogerlo en brazos, cantarle o susurrarle puede servir para calmar el llanto, explica el pediatra Carlos González. En niños más mayores, contarle un cuento, distraerle con una historia o hacerle cosquillas también pueden ser algunos de los aliados para calmar al pequeño. En cualquier caso, el sentido común es el que debe imperar atendiendo siempre si el llanto es por dolor o por una ansiedad razonable. En este caso será difícil consolarlo hasta que la causa que lo provoca se solucione.

Lo que os decía. Una artículo con ganas de confundir y sin ningún objetivo. Si queréis, leedlo (no me gusta hacerle demasiada publicidad), si conseguís sacar algo en claro me lo decís ¿Vale?

Sinceramente, sabéis qué opino. Opino que deberíamos dejar de teorizar sobre lo que está bien o mal en el llanto del bebé. El llanto del bebé es algo que el pequeño hace para que sus padres,abuelos, hermanos, tíos o cuidadores le oigan y le atiendan. Sirve para poder canalizar sus frustraciones, sus necesidades, sus ganas de que le entiendan, etc.

Los padres sabréis perfectamente qué hacer, porque lo han hecho nuestros abuelos, padres y lo estamos haciendo nosotros ahora. Posiblemente algún día te equivoques y probablemente un día tu hijo te diga que ese día le hiciste daño. Pero eso es la crianza: escuchar, observar, hacer según tu instinto te diga y, en ocasiones, equivocarte. 

¿No es mejor verlos así? 😉 ¡No puedo parar de verlo y reírme sola delante del ordenador.

 

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