¿Cómo coger a los bebés?

Movilizar según el desarrollo del bebé

En el momento en que vamos a coger a un bebé iniciamos lo que nosotros llamamos movilización. Inicialmente cada persona desarrolla su propia forma de cogerlo. El entrenamiento por haber sido papá o mamá os ayudará a ir depurando estrategias propias. Todo es cuestión de práctica. Pero queremos ofreceros algunas pautas para que os sea más fácil.

Cuando son tan pequeñitos que no pueden moverse por sí solos existen múltiples momentos en los que necesitamos cogerles:

  • Pasar de estirado boca arriba al lado o boca abajo en la cuna
  • Cogerlo para alimentarle
  • Cogerlo del cambiador y cargarlo en los brazos de la mamá
  • Pasar de los brazos a la silla de paseo
  • Pasar de los brazos de mamá a los de su abuelo, etc.

Las transferencias (coger al bebé) serán más pasivas cuanto menores sean sus habilidades psicomotoras y necesitarán mayor asistencia por nuestra parte. Por el contrario, cuanto mayor sea el desarrollo del bebé más control tendrá y esto supondrá una transferencia más activa por su parte. Es necesario dedicar un tiempo para que el bebé genere una respuesta a nuestros estímulos.  

Debemos permitir que el bebé participe y colabore de las transferencias, porque esto le ofrece la oportunidad de entrenar nuevas estrategias motoras. Existen casos de niños 200264416-001-56a059705f9b58eba4b000d1hipoestimulados en los que se observa un retraso en su desarrollo psicomotor, debido a una falta de oportunidades para poner en práctica sus habilidades motoras. La idea es potenciar la autonomía del bebé y que vaya mejorando en su proceso de aprendizaje motor. Una buena premisa es:

“Hazlo todo por ellos, pero nada en su lugar”.  

Con los bebés de 0 y 3 meses de vida hay que tener en cuenta que todavía no son capaces de sostener su cabeza. En toda movilización es necesario respetar la forma en flexión o de “ranita” de los recién nacidos. Su columna tiene forma de “C” y las piernas están flexionadas la mayor parte del tiempo. Sus habilidades motoras están reducidas al mínimo en el 1r mes de vida, por lo que vamos a tener que darles máxima ayuda en las transferencias. Una forma de entender esto es empatizar con la situación del pequeño:

«¿Qué sentirías si la cabeza te pesara tremendamente y no la pudieras controlar, no tienes todavía un buen control sobre ninguna extremidad y no puedes moverte voluntariamente?»

Transferencias más comunes en el mundo de los bebés.

  • Transferencia de tumbado boca arriba a boca abajo

Para voltear al bebé, es decir, para pasar de estirado boca arriba a de lado o boca abajo; lo mejor para ayudarles sin hacerlo todo es:   

Volteo de boca arriba a de lado. (De decúbito supino a decúbito lateral) El brazo derecho del bebé debería estar hacia arriba, sobre todo si quisiéramos acabar poniéndole boca abajo.

  • Darle el  impulso desde su pelvis. Nuestra mano hábil en la pelvis para generar el impulso inicial.
  • Controlar que sus piernas estén flexionadas hacia el abdomen. La mano libre controlará la flexión de las piernas.
  • Sus brazos deben permanecer estirados hacia su cabeza mientras realizamos la transferencia, para luego ya acomodarlos a la posición final. Pensad que, si el brazo del lado hacia el que lo queremos voltear no está estirado hacia su cabeza, al girarle se le quedará atrapado bajo el tórax. Resumiendo, para las movilizaciones en los volteos:

Con el paso del tiempo, iréis notando que cada vez necesita menos impulso por vuestra parte para voltear. Irá ganando autonomía para vencer la gravedad y poder iniciar la “croqueta” por sí solo. ¡Todo un logro!

  •  Transferencia de tumbado a sostenerlo en brazos

Para realizar la transferencia de su cama a nuestros brazos es importante prepararle y avisarle con antelación. Podemos avisarle con nuestras palabras y con un cambio de luz en la habitación, los estímulos visuales y auditivos siempre ayudan. Pero en estas situaciones los estímulos más importantes para el bebé serán los propioceptivos.

El sistema propioceptivo de nuestro cuerpo posee receptores en músculos, articulaciones y ligamentos. Su función es detectar el movimiento y la posición de cada articulación de nuestro cuerpo. ¿Cómo creéis que sabemos en qué posición está nuestra mano aun cuando tenemos los ojos cerrados? Con una pequeña maniobra provocaremos que su tono muscular global aumente, lo que implica que será más activo en la movilización.

¡Probadlo! Si seguís estos pasos veréis su reacción 🙂

  1. Preparación: Le cogemos de ambas manos y realizamos un suave traqueteo tirando mínimamente hacia nosotros sin que su cabeza se despegue del colchón. Unos segundos es AM_b_dev_Yournewbornapgar_WPsuficiente para poner en alerta su sistema propioceptivo.
  2. Inclinamos al bebé hacia un lado con el canto de nuestra mano dominante o más hábil, mientras que con la mano auxiliar empujamos sus piernas hacia el lado contrario.
  3. Una vez tenemos la palma de la mano hábil bajo su espalda, buscamos con los dedos la parte posterior de su cabeza. Esos dedos van a recoger la cabeza y mantener la forma de “C” de la columna. (Conforme el bebé vaya creciendo nos será más difícil controlar cabeza y espalda con una sola mano, pero no os preocupéis porque a los 2-3 meses ya no va a necesitar este apoyo).
  4. Nuestra mano auxiliar pasará al lateral del tórax del bebé.
  5. ¡Para arriba!

Recordemos que para cargar al bebé en brazos en la posición de “cuna”, es importante llevarlo siempre lo más pegado posible a nuestro cuerpo. Con nuestros codos enganchados a nuestro tórax, para evitar tensión innecesaria en los músculos de hombros y cervicales.

  • Transferencia de tumbado a sentado

Cuando el bebé tiene unos 8-9 meses de vida empezará a controlar su tronco, por lo tanto, tolerará la posición de sentado. En esta etapa, solemos hacer múltiples veces la transferencia de sentado a tumbado o a la inversa (de tumbado a sentado). Para asistirle y estimularle en su entrenamiento, podéis seguir los siguientes pasos desde la posición de tumbado boca arriba:

  1. Prepararle y activar su tono muscular mediante la maniobra anteriormente explicada.medium
  2. Colocamos una mano bloqueando y presionando suavemente la cadera del lado hacia el que vamos a girarle.
  3. Cogemos su brazo más alejado y tiramos suavemente hacia el lado de la cadera fijada y hacia arriba, haciendo que su tronco rote y a la vez se incorpore. El bebé tiene que realizar un  trabajo abdominal.
  4. El bebé por inercia sacará su brazo del lado hacia el que le hacemos girar, para realizar un apoyo con su mano en el suelo. Así se ayudará a darse el impulso necesario hacia la sedestación.

Para hacer la transferencia a la inversa, de sentado a tumbado, se le asiste el apoyo de las manos en el suelo, en un mismo lado. Podemos sujetarle la cadera contraria, para hacerle de contrapeso y que no tenga la sensación de caer de golpe al suelo.

IMPORTANTE:

Inma también nos contó dos cosas muy interesantes a tener en cuenta.

  • En esta época es muy fácil cometer el error de coger a los bebés desde las axilas cuando están sentados, realizando una tracción hacia arriba. Esto es perjudicial para el bebé, porque aplastamos todo el paquete vascular y nervioso que pasa por las axilas. Además, no es nada agradable para él. Mucho mejor si nos agachamos a la altura del bebé y le cogemos colocando nuestras manos alrededor de su tórax, con los pulgares por delante y los 4 dedos en su espalda. La dirección de la presión ejercida debe ir hacia el interior del bebé no hacia arriba.
  • Si acompañamos estas transferencias con el sonido de la voz de mamá y papá, juguetes y sonidos que atraigan la atención del bebé hacia donde queremos movilizarlo, vamos a potenciar su colaboración en el movimento a realizar. Es importantísimo pedir su colaboración mediante el juego y estimular su participación. El aprendizaje motor se basa mayormente en el juego, que genera un entrenamiento ideal.

Y para acabar de solucionar posibles dudas ¡atentos que en unos días os mostraremos los vídeos para que podáis practicar! 😉

 

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