Diástasis abdominal y problemas musculares después del parto

Hace días que estamos hablando de la diástasis abdominal debido a que estoy trabajando mi postparto en el centro Onetraining. Jorge, que es mi entrenador personal, me está guiando en todas las necesidades que conlleva  recuperar la estructura de mi cuerpo después de un cambio tan importante como es el embarazo y parto. No os hablo de hacer deporte, de intentar recuperar el peso ni la forma estética, va más allá, es recuperar la estructura para no tener problemas en un futuro como pérdidas de orina, prolapsos, etc. Pero quien mejor os va a hablar de todo esto es nuestra fisioterapeuta, Laia.

¿Qué es una diástasis abdominal?

Gracias a los cambios hormonales del embarazo, la pared abdominal cede y se estira para irse adaptando al crecimiento del bebé. Después del parto, no siempre vuelve a recuperar su forma anterior… ¿os suena, verdad?

Una de las consecuencias más comunes de la alteración musculoesquelética producida por el embarazo en la pared abdominal es la diástasis.

La diástasis abdominal (o diástasis de los rectos) es la separación de los músculos rectos del abdomen (más conocidos como los de la tableta de chocolate) a causa de un estiramiento y consecuente daño de la línea alba, que es el tejido conectivo fibroso que une los dos rectos abdominales, que cede para permitir el crecimiento del feto, quedando el abdomen con aspecto flácido.

El aumento de esta distancia entre estos músculos puede aparecer durante el segundo trimestre, pero es sobretodo durante el tercer trimestre del embarazo cuando la incidencia es total[1]. La recuperación natural y la mayor disminución de la diástasis tiene lugar entre el primer día y la 8a semana después del parto. Cuando no se da la disminución de la distancia entre los rectos abdominales de manera natural, tenemos que ponernos en manos de especialistas para ponerle solución ya que no se trata sólo de un tema estético, es un tema de salud.

Se estima que alrededor del 66% de las mujeres tienen diástasis asociada al embarazo, pero también puede aparecer en otras etapas de la vida, también en hombres o incluso bebés.

¿Qué nos puede hacer sospechar de una diástasis?

Como ya hemos dicho, la diástasis es un problema de salud, ya que tiene repercusiones a nivel funcional y está relacionada con problemas en el suelo pélvico. Así que podemos sospechar de diástasis por la presencia de:

  • Incontinencia urinaria, fecal o algún tipo de disfunción sexual.
  • Prolapso de los órganos abdominales.
  • Dolor pélvico.
  • Problemas digestivos como: gases, problemas con las digestiones, estreñimiento…
  • Si al incorporarnos, al toser, reír o estornudar notamos que sale uno o varios bultos, es que existe una posible hernia y la pared abdominal no puede contener de forma adecuada los órganos.
  • Alteración del patrón de respiración.
  • Si ha sido un embarazo múltiple, el niño ha sido grande o si es el segundo o tercer embarazo.
  • Si se ha ganado más peso del recomendado.
  • Si hay flacidez abdominal.
  • Bajo tono abdominal previo al embarazo.
  • Parto prolongado, con mucho trabajo durante la fase expulsiva.
  • Si hay cesáreas previas (ya que esta intervención implica separar los abdominales justo por la línea alba y conlleva un cambio de la biomecánica muscular)

Hay quien también lo relaciona con dolores de espalda por su afectación a la postura corporal, pero numerosos estudios, de momento, lo descartan como causa directa[2].

¿Cómo saber si tengo una diástasis?

Si habéis contestado que sí a algunos de los ítems anteriores, es momento de hacer un sencillo test orientativo en casa:

Buscad alguna superficie firme donde poderos tumbar (el suelo ya sirve). Nos colocamos con las rodillas flexionadas y los pies bien apoyados al suelo. Levantamos un brazo y colocamos la mano detrás de la cabeza. Con la otra mano libre, ponemos los dedos en el abdomen, a la altura del ombligo. Con el acompañamiento de la mano de la nuca, realizaremos un pequeño abdominal, bastará con levantar la cabeza del suelo.

Con la yema de los dedos buscaremos si se produce un hueco entre los dos rectos abdominales (la tableta de chocolate). Si en este hueco nos caben dos dedos o calculamos que es igual o superior a 2’5cm, es que podemos tener una diástasis de los rectos abdominales.

¿Quién y cómo se diagnostica?

Si la prueba anterior ha salido positiva, no hace falta salir corriendo al médico, pero sí tenerlo en cuenta para comentarlo en la revisión posparto o bien pedir cita, ya sea con el ginecólogo o con un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico.

Mirar el estado de la pared abdominal y el estado del periné es una valoración que debería incluirse en el protocolo de las revisiones postparto del ginecólogo u obstetra y, derivarnos al fisioterapeuta si lo viera necesario, esto nos permitiría ponerle remedio lo antes posible. Pero por desgracia, no siempre es así… Muchas veces oímos hablar de la diástasis el primer día de gimnasio donde acudimos para solucionar la flacidez abdominal. Por este motivo, cada vez más, disponen de personal muy bien formado en este campo que nos indicarán que acudamos al fisio o al ginecólogo, para luego poder coordinar con ellos parte del tratamiento.

Además, muchos médicos incorporan la ecografía para acabar de asegurarse de que el diagnóstico es correcto, aunque no siempre se hace si ya lo ven muy claro.

Qué hacer cuando ya se ha instaurado y medidas para evitar o reducir el impacto de la diástasis después del parto:

Hay una serie de pautas que podemos seguir que seguro que nuestro suelo pélvico y nuestra pared abdominal agradecerán:

  • Mantener una buena postura cuando estamos de pie, sentadas o dando el pecho.
  • Tener la cuna, el cochecito y cambiador bien graduados a nuestra altura para no hacer esfuerzos.
  • No estar mucho rato de pie quietas durante la primera semana después del parto.
  • Realizar ejercicios circulatorios.
  • Evitar cargar pesos.
  • No hacer los abdominales tradicionales.
  • Tomar medidas contra el estreñimiento.
  • Levantarnos de la cama o del sofá de manera adecuada para no hacer una hiperpresión abdominal e intentar contraer el suelo pélvico para protegerlo.
  • Evitar valsalvas (esfuerzos con apnea, aguantando la respiración)
  • Si se puede, evitar un segundo embarazo antes de la completa recuperación.

¿Qué tiene que contemplar un buen tratamiento?

Un buen tratamiento siempre parte de una completa valoración previa. Un fisioterapeuta especialista en la materia nos hará:

  • La prueba palpatoria de la diástasis abdominal, valorando los tres puntos claves de la diástasis para determinar la longitud y la gravedad.
  • Una valoración global exhaustiva de la musculatura y la postura, teniendo en cuenta nuestra morfología, lesiones previas que afectan la biomecánica y el estado de la cesárea.
  • Pondrá especial atención en la musculatura abdominal superficial y profunda, el suelo pélvico, la musculatura lumbar, el diafragma y el estado de la sínfisis púbica.

 

Sólo con una buena valoración se puede determinar si nuestra diástasis es funcional o si requiere de tratamiento específico, pautándolo teniendo en cuenta todos estos factores y determinando el estado de nuestro suelo pélvico.

A partir de aquí, el tratamiento suele contemplar:

  • Pautas para una buena higiene postural y trabajar para volver a mantener una postura correcta.
  • Ejercicios abdominales hipopresivos. Su objetivo es fortalecer el músculo transverso, el encargado de contener los órganos abdominales y cerrar la separación entre rectos abdominales[3]. Son complicados de realizar correctamente, así que es básico aprenderlos bajo la supervisión del especialista en suelo pélvico.
  • Ejercicios para tonificar el suelo pélvico. Los ejercicios de Kegel son muy populares y, al igual que los hipopresivos, son muy difíciles de hacer correctamente por el tipo de fibras musculares que lo componen. Requieren que nos aseguremos que contraemos el que nosotras necesitamos y de la forma correcta.
  • Electroestimulación: la desprogramación en la activación de la musculatura abdominal y del suelo pélvico hace que muchas veces facilite su contracción.
  • Uso de fajas específicas: no siempre es necesario.
  • Medidas para evitar el estreñimiento.

 

Cabe remarcar, que no hay suficientes estudios con validez científica que avalen si un método es mejor que otro. Se ha visto que sólo realizar hipopresivos o sólo ejercicios de suelo pélvico no es suficiente. Los investigadores apuntan que con la evidencia que hay, para recuperarnos de una diástasis y de las alteraciones del suele pélvico tras un embarazo es necesario hacer un tratamiento global, empezando con una re-programación del control motor más que con un re-entrenamiento muscular.

La diástasis es un problema muy común y fácil de observar, es importante no caer en el error de sobrediagnosticar ni banalizar, y obtener un diagnóstico fiable.

Es importante remarcar que una buena revisión y el tratamiento adecuado por parte de especialistas sanitarios es la clave para recuperarnos del embarazo y de la diástasis. Cuando ésta requiera tratamiento, recordad que se trata justamente de esto, de un tratamiento y no de un entrenamiento, ya que es un tema de salud y os recomiendo que sea valorado y pautado por un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico u obstetricia, tal y como nos recuerdan desde el Colegio Profesional de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid[4] o la Asociación Española de Fisioterapeutas[5] entre otros.

Laia Maseras Salvadó
Col. 7098

 

[1] Benjamin D, Van de Water A, Peiris C. Effects of exercise on diastasis of the rectus abdominis muscle in the antenatal and postnatal periods: A systematic review. Physiotherapy, 100 (2014) 1-8. United Kindom

[2] Sperstad JB, Tennfjord MK, Hilde G, et al Diastasis recti abdominis during pregnancy and 12 months after childbirth: prevalence, risk factors and report of lumbopelvic pain Br J Sports Med Published Online First: 20 June 2016. doi: 10.1136/bjsports-2016-096065

[3] Benjamin D, Van de Water A, Peiris C. Effects of exercise on diastasis of the rectus abdominis muscle in the antenatal and postnatal periods: A systematic review. Physiotherapy, 100 (2014) 1-8. United Kindom

[4] http://www.consejosdefisioterapia.org/la-fisioterapia-previene-una-de-las-consecuencias-fisicas-mas-comunes-tras-el-embarazo/

[5] http://www.aefi.net/fisioterapiaysalud/fisioterapiapostparto.aspx

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